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Reconocimiento a su Trayectoria en IA e Innovación Digital
El pasado viernes 31 de octubre se llevó a cabo una emotiva ceremonia en Xalapa, México, donde el destacado especialista en innovación digital e inteligencia artificial, El Peruano David Asencio Fiestas, fue distinguido con el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad Inteligencia Educa. Esta alta distinción se entregó en el marco del 10º aniversario de la prestigiosa casa de estudios.
Compromiso con la Transformación Digital
Con una trayectoria de más de 30 años en tecnología y estrategias de inteligencia artificial, Asencio es un referente latinoamericano en el sector. Es fundador de Código Xero AI en Estados Unidos, una empresa enfocada en soluciones tecnológicas y marketing digital basado en IA. Su labor se ha extendido como conferencista internacional y promotor de la alfabetización digital, asesorando a empresas y gobiernos en América Latina.
Un Nuevo Punto de Partida
Durante el acto académico, David Asencio Fiestas expresó su profundo agradecimiento, señalando que el reconocimiento es un “símbolo de compromiso con la educación, la investigación y la innovación en la era digital”.
También dedicó unas palabras al Dr. Eduardo Carrión, Rector de la universidad, resaltando su “liderazgo y visión humanista”.
“El viernes 31 de octubre quedará grabado como una fecha imborrable en mi vida profesional y personal. Este reconocimiento no solo representa un logro académico, sino un símbolo de compromiso con la educación, la investigación y la innovación en la era digital. Ser parte del Claustro Doctoral de Investigación de tan prestigiosa casa de estudios es, sin duda, un nuevo impulso para seguir construyendo conocimiento que inspire y transforme realidades.”
Asencio reafirmó su dedicación a la formación y el progreso humano, asegurando que este Doctorado Honoris Causa es “un nuevo punto de partida hacia más investigación, más innovación y más impacto para las nuevas generaciones.”
La ceremonia, que reunió a líderes académicos e investigadores, concluyó con un mensaje de gratitud de Asencio: “Gracias México, gracias Universidad Inteligencia Educa, gracias Dr. Carrión, gracias vida por este reconocimiento que dedicaré siempre al conocimiento y al progreso humano.”
El Perú ha dado un paso crucial para la seguridad de su patrimonio agrobiológico y su identidad culinaria. El Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA) ha depositado un total de 25 variedades de semillas de ajíes nativos en la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, en Noruega, popularmente conocida como la “Bóveda del Fin del Mundo” .
Este envío estratégico asegura la conservación de ingredientes fundamentales que definen la gastronomía peruana y la agrobiodiversidad del país, protegiéndolos de cualquier amenaza futura, ya sea climática, sanitaria o de otra índole.
¿Qué se ha depositado?
La “joya de la corona” de este depósito son 25 variedades de ajíes nativos peruanos, especies clave que otorgan el sabor y el picor característico a innumerables platos nacionales. Entre las variedades enviadas se encuentran:
Ají Amarillo: Imprescindible en el lomo saltado y la causa rellena.
Ají Panca: Clave para adobos y el anticucho.
Ají Charapita: Un pequeño, pero potente ají de la Amazonía.
Otras variedades criollas que representan la vasta diversidad genética de los ajíes en el Perú.
Esta acción busca salvaguardar la información genética única de cada uno de estos cultivos.
¿Dónde se guardan las semillas?
El tesoro de ajíes peruanos se conserva en la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, un depósito de máxima seguridad ubicado en el Ártico noruego.
Diseñada para resistir catástrofes, esta instalación subterránea funciona como una reserva de respaldo para los bancos de genes de todo el mundo. Las condiciones de frío extremo (naturalmente bajo cero) y el permafrost garantizan la conservación de las semillas durante siglos. Es, en esencia, la póliza de seguro definitiva para la agricultura mundial.
¿Por qué es una acción trascendental para Perú?
El depósito en Svalbard es vital por dos razones principales:
1. Resguardo de la Agrobiodiversidad y la Seguridad Alimentaria
Perú es reconocido como uno de los centros de origen y diversificación de la papa, el maíz y, por supuesto, los ajíes. Proteger estas variedades nativas es esencial para mantener la base genética que puede ser necesaria para el desarrollo de cultivos más resistentes a plagas y al cambio climático en el futuro. Asegura que, sin importar lo que suceda a nivel global o local, las semillas podrán ser recuperadas y replantadas.
2. Protección de la Identidad Cultural y Gastronómica
El ají es más que un ingrediente; es un símbolo de la identidad cultural peruana. Es el corazón de la sazón y un pilar fundamental de la aclamada gastronomía peruana. Al garantizar la existencia futura de estas variedades, el INIA y el Perú están protegiendo un legado cultural que se remonta a miles de años de historia agrícola.
Con esta medida, el Perú reafirma su compromiso con la protección de sus recursos genéticos, asegurando que el sabor y la diversidad de sus ajíes perduren para las próximas generaciones.
una joven talento peruana, ha logrado un hito impresionante al obtener una beca completa para cursar una maestría en Diseño Urbano en la prestigiosa Universidad de Harvard. Su historia, marcada por su amor por Huancayo y su dedicación al desarrollo de su país, sirve de inspiración para muchos.
Desde sus años de infancia en Huancayo, Adriana Rojas Mejía soñaba con crear un impacto positivo en su entorno. A sus 27 años, ese sueño la ha llevado a las aulas de la Universidad de Harvard, una de las instituciones más reconocidas del mundo. Gracias a su perseverancia y talento, ahora cursará una maestría con la meta de encontrar soluciones a desafíos urgentes como el cambio climático y la desigualdad urbana en Perú.
Adriana, que vivió en Huancayo hasta los 16 años, siempre mantuvo un vínculo profundo con su ciudad natal y el campo. “Siempre he estado un poco ligada al campo, a la agricultura y a la ciudad pequeña. Al mudarme a Lima, para mí fue algo bastante diferente”, recordó. Su tesis de pregrado en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), de hecho, se centró en Huancayo y la creación de un “agroparque”.
Después de graduarse, Rojas se unió al Programa Municipal para la Recuperación del Centro Histórico de Lima (Prolima). Durante casi tres años, fue parte del Proyecto Especial Paisajístico Río Rímac, una experiencia que ella considera clave en su desarrollo profesional. “El río es como un laboratorio urbano”, explicó, detallando cómo el proyecto de 4 kilómetros y 172 hectáreas le enseñó no solo de arquitectura, sino también de gestión pública y gobernanza.
Este ambicioso proyecto de espacio público, que inició su fase de ejecución en octubre, fue una pieza fundamental en su postulación a Harvard. Para Adriana, la experiencia de ver el proyecto crecer “desde la intención de hacerlo” hasta su materialización fue invaluable y fortaleció su perfil profesional.
Ahora, con su beca en mano, Adriana Rojas se prepara para su siguiente gran desafío en Estados Unidos. Sin embargo, su objetivo final sigue siendo el mismo que la motivó desde pequeña: regresar a casa y aplicar sus conocimientos para ayudar a transformar el Perú.